Nuestro padre ya está en el cielo


Don Alfonso López-Collada M.
1918-2001


Padre nuestro que ya estás en el cielo:

Nos faltas. Recordamos tus lecciones, y entre todas ellas no encontramos la que nos enseñe a vivir sin ti.

Padre nuestro que ya estás en el cielo, en la morada de Dios, en compañía de quienes partieron antes que tú, dale nuestro amor a Paco, al abuelo Manolo, a nuestro abuelito Antonio, a nuestra abue María, a nuestra abue Irene, a los tíos Jorge, Toño, Tite, Pita, Tere, Alberto, Gordo, a Diki, a Dennis y a los amigos de todos ustedes y todos nosotros.

Padre nuestro que ya estás en el cielo:
ten la tranquilidad de que aquí cuidamos a tu Chicharra; con ella anidaremos la ternura que nos hace sentir tu recuerdo, repetiremos tus frases, cantaremos tus canciones, nos cobijaremos con las caricias de tus fuertes y dulces manos gordas, y sabremos cuánto nos faltas.

Padre nuestro que ya estás en el cielo:
prudente nos fuiste anunciando tu partida, para que nos hiciéramos a la idea. Pero ningún tiempo hubiera sido suficiente para acostumbrarnos a estar sin ti. El espanto de perderte es inevitable.

Padre nuestro que ya estás en el cielo: tu presencia fue intensa, y tu ausencia es densa. Eres realmente importante en el corazón de quien te conoció, por eso nos faltas a cada uno. Por eso eres el difunto de todos.

Padre nuestro que ya estás en el cielo:
Hay quienes le quitan su valor a la vida, y hay quienes le agregan vida a la vida, quienes le dan más valor. Ayúdanos a vivir como tú, defendiendo con bravura la sonrisa hasta el final, sin ceder ni un ápice en tu señorío.

Padre nuestro que ya estás en el cielo:
igual que en esta vida, sigue queriéndonos.



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